Tres formas simples de reducir la medicación

Tomar la más baja dosis efectiva de analgésicos es siempre una idea inteligente. Prueba nuestras estrategias para reducir tu consumo de estas medicinas.

 ·  18/08/2023
Tres formas simples de reducir la medicación
Los analgésicos son medicamentos que se utilizan para aliviar el dolor. Pueden ser recetados por un médico o comprarse sin receta. Hay muchos tipos diferentes de analgésicos, y cada uno tiene su propio efecto sobre el dolor.
Algunos analgésicos, como la aspirina y el ibuprofeno, son analgésicos no esteroides antiinflamatorios (AINE). Los AINE trabajan reduciendo la inflamación, que es la respuesta natural del cuerpo al dolor.
Otros analgésicos, como la codeína y la morfina, son opiáceos. Los opiáceos trabajan bloqueando las señales de dolor que se envían al cerebro. Sin embargo, también pueden tener efectos secundarios, como náuseas, vómitos, estreñimiento y somnolencia.
En algunos casos, los analgésicos pueden ser adictivos.

Tomar la más baja dosis efectiva de analgésicos es siempre una idea inteligente. Prueba nuestras estrategias para reducir tu consumo de estas medicinas.

Mantente alerta

Tu cuerpo siempre te está hablando. Cuanta más atención le pongas a sus señales, mejor entenderás lo que desencadena tu dolor y mejor podrás ponerle límites. Por ejemplo, tal vez notes que la molestia aumenta al discutir con tu pareja, cuando trabajas en algo que te disgusta o si permaneces sentado demasiado tiempo. Registra esas observaciones y actúa en consonancia: evita las discusiones, trabaja solo por periodos cortos en las tareas pesadas, levántate de la silla y estírate cada media hora.

Tres formas simples de reducir la medicación

Ponte sexy

Si tu médico dice que las relaciones sexuales son seguras para ti, anímate y tenlas. El sexo activa nuestros sistemas de recompensa, lo que libera los analgésicos naturales del cuerpo.


Tres formas simples de reducir la medicación (1)

Deja de buscar la perfección

Ciertas personas suelen tener más molestias al acumular presiones autoimpuestas. Lo mejor que puedes hacer es aprender a ser menos exigente contigo mismo, respirar y relajarte. Cada tanto durante el día, por ejemplo, cierra los ojos y recorre mentalmente tu cuerpo en busca de tensiones. Relaja los músculos mientras inhalas y exhalas profundamente.