Lo que ayuda y lo que no a mantener la atención

No basta con querer mantener la atención sobre algo. Los mecanismos de la memoria son mucho más complejos...

 ·  29/02/2024
Lo que ayuda y lo que no a mantener la atención

Descubre qué factores ayudan a mantener la atención y cuáles la distraen. Aprende cómo mejorar tu concentración y enfocarte en lo que realmente importa. En la escuela, aun cuando creías que prestabas atención a algunas clases, tu capacidad de retención era casi nula. Tratabas de recordar las leyes de física, por ejemplo, pero todo era en vano. ¿Por qué?

A sus 88 años, el explorador francés Paul-Émile Victor reveló el secreto de su tremenda vitalidad: “Nunca me acuesto sin haber planeado mis pequeñas fuentes de entusiasmo del día siguiente”. Al mantener vivo su interés, halló uno de los componentes clave para mantener un alto nivel de atención. La combinación de los siguientes factores es lo que te permitirá alcanzar un elevado grado de atención.

Te puede interesar leer: Cómo funciona la atención

Interés

Esto es lo que te atrapa desde el principio, pues lo que no te interesa o no te despierta emoción alguna no captura tu atención.

Personalidad

Quienes padecen ansiedad o estrés viven una avalancha de pensamientos y preocupaciones distractores. En cambio, ser de mente abierta y tener una actitud optimista son rasgos de personalidad que se vuelven grandes aliados.

Entusiasmo

Incrementa el nivel de atención que prestas a cualquier estímulo.

Motivación

La esperanza de lograr una meta, de tener éxi- to o desarrollar tu potencial automáticamente te lleva a prestar más atención.

Vigilancia

Un estado de alerta tranquila favorece la atención sostenida por periodos largos, y ayuda a enfrentar las nuevas necesidades de enfocar la atención sin sentir fatiga.


Curiosidad

Cuanta más curiosidad sientas hacia el entor- no y la vida en general, mayor será el número de estímulos que capten tu atención.

Concentración

Ayuda a focalizar la atención en objetivos específicos sin permitir que interfieran posibles distractores. Recuerda que la concentración tiene límites, que su intensidad y duración es diferente en cada persona y que varía en cada uno de los momentos de la vida.

Emociones

Tanto las positivas como las negativas captan tu atención de forma automática y la intensifican; por ejemplo, el miedo a perder el más mí- nimo detalle de información te obliga a prestar atención durante el mayor tiempo posible.

Factores ambientales

Cuando el entorno es favorable —sin distrac- tores auditivos o visuales— tu atención crece y puede enfocarse sin riesgo de distraerse.

Como viste, la ausencia de uno solo de estos factores podría afectar tu atención. De hecho, aun si no faltara ninguno, es posible que no siempre recuerdes algo, y deberás hacer un esfuerzo consciente para recordar.

Distractores

Las circunstancias no siempre ayudan a mantener un alto grado de atención. Piensa en las dificultades que podrían presentarse a lo largo del día: fatiga, estrés, efectos secundarios de algunos medicamentos, un estilo de vida nada recomendable, algún padecimiento, etc.

Si bien se trata de obstáculos primarios que te impiden prestar atención, cuando no eres capaz de manejar estos problemas meno- res aparecerán otros aun más perjudiciales, como ciertas formas de comportamiento o reacciones al entorno. Y estos tienden a durar mucho tiempo.

  • La desconexión y la falta de estímulos pueden hacer que no prestes suficiente atención a tu entorno. Son varias las razones por las que no usamos nuestras “reservas de atención”.
  • La subutilización de los recursos mentales se debe sobre todo a una falta crónica de esfuerzo. Esto da paso a la pereza y afecta tu capacidad para dirigir la atención, por lo que se vuelve cada vez más difícil enfocarla. Lo anterior sucede, por ejemplo, cuando tienes que tomar una nueva capacitación y adaptarte a la disciplina de estudiar tiempo después de haber completado tu formación académica.
  • La pérdida de concentración y la falta de enfoque es resultado de la subutilización de los recursos mentales. Si no desarrollas el hábito de emplear tu mente de manera constante en algo, será aun más difícil concentrarte en una tarea por un periodo extendido.
  • La falta de curiosidad, deseos y proyectos es quizá el mayor enemigo de la atención. Tener un proyecto específico que llevar a cabo, o algo que de verdad quieras —aunado a la curiosidad respecto al mundo que te ro- dea— es la mejor manera de garantizar que mantendrás un alto grado de atención y, en consecuencia, podrás recordar información de manera eficaz.